La luz de hombros puros
Cuando una información nueva llega al cerebro, usualmente se forma un circuito entre varias neuronas mientras la información es útil y es necesario tenerla a la mano. Luego ocurre que si la información se reitera o es de un fuerte significado emocional, dicho circuito se enciende una y otra vez, entonces se fortalece y permanece, según el reforzamiento y la importancia, incluso de forma indefinida.
Sin embargo ocurre, que a veces esos circuitos neuronales dejan de usarse mucho tiempo pero no desaparecen y luego, por alguna razón esas viejas memorias se vuelven presentes otra vez. Y a veces, como en este caso, en mi lejana memoria de un poema, que probablemente es lo único que queda de una francesa que suicidó en 1961. Esta francesa fue la novia de Alexandre O´Neill, un poeta surrealista portugués, que al ser impedido por el régimen fascista portugués de viajar a francia con su amor, le escribió este poema. Que a su vez inspiró un capítulo completo de mi ya vieja novela, que está próxima a cumplir siete años de haber sido terminada.
Y sin embargo, el otro día bajando las escaleras del edificio, aparecieron en algún lugar de mi cerebro algunos versos de este poema. Un poema mas largo, pero solamente quedó fijo en mi memoria este fragmento.
Nos teus olhos altamente perigosos
vigora ainda o mais rigoroso amor
a luz dos ombros puros
e a sombra duma angústia já purificada
Não podias ficar presa comigo
à pequena dor que cada um de nós
traz docemente pela mão
a esta pequena dor à portuguesa
tão mansa quase vegetal
Cómo es la luz de los hombros puros. Lo sé, pero no podría explicarlo. Esa definición no está al alcance de la parte conciente de mi cerebro.
Sin embargo ocurre, que a veces esos circuitos neuronales dejan de usarse mucho tiempo pero no desaparecen y luego, por alguna razón esas viejas memorias se vuelven presentes otra vez. Y a veces, como en este caso, en mi lejana memoria de un poema, que probablemente es lo único que queda de una francesa que suicidó en 1961. Esta francesa fue la novia de Alexandre O´Neill, un poeta surrealista portugués, que al ser impedido por el régimen fascista portugués de viajar a francia con su amor, le escribió este poema. Que a su vez inspiró un capítulo completo de mi ya vieja novela, que está próxima a cumplir siete años de haber sido terminada.
Y sin embargo, el otro día bajando las escaleras del edificio, aparecieron en algún lugar de mi cerebro algunos versos de este poema. Un poema mas largo, pero solamente quedó fijo en mi memoria este fragmento.
Nos teus olhos altamente perigosos
vigora ainda o mais rigoroso amor
a luz dos ombros puros
e a sombra duma angústia já purificada
Não podias ficar presa comigo
à pequena dor que cada um de nós
traz docemente pela mão
a esta pequena dor à portuguesa
tão mansa quase vegetal
Cómo es la luz de los hombros puros. Lo sé, pero no podría explicarlo. Esa definición no está al alcance de la parte conciente de mi cerebro.

10 Comments:
¿Crees que aún haya esperanza de que recuerde el álgebra basica que aprendí en la secundaria?
O en otras palabras ¿qué pasa con las memorias que de veras parecen estar perdidas? ¿las que por más que invocamos no logramos que regresen?
Amorcito
Y cuando no queremos recordar sino olvidar. ¿Hay algún método para eso? Si sueno algo dramático no se preocupen, es mi estado invernal. Hoy es un día gris, frío y lluvioso. ¿Qué tal está la cosa en Toronto?
Abrazos
Diego
Diego, desde hace dos semanas hemos tenido temperaturas de entre 0 y 6 grados, con sensación térmica de hasta -2. Mucha lluvia y nieve en cualquier momento.
un beso
Hola Diego.
En el cerebro existen mecanismos para reusar el cassete una y otra vez, existen proteínas específicas que facilitan el borrar recuerdos que no son reforzados. (como el BDNF)
El problema del temperamento humano, es que los recuerdos que más quisiéramos olvidar y que cada día pensamos en como olvidarlos, en como superarlos, en realidad no hacen más que reforzarse. El cerebro dice "A este guey le importa mucho lo que pasó esa vez, vamos a guardárselo" y el caos comienza... Así que ahora los psiquiatras urgen a los neurobiólogos a poner esas proteínas a trabajar en el diván...
Muchos saludos, nos vemos en tu blog actualizado... jejeje.
Elicita preciosita. Probablemente si te pongo una ecuación de tercer grado no sepas como resolverla de ninguna forma. Pero si empiezas desde el principio, en tres días habrás aprendido milagrosamente. El desempeño algebráico, así como la habilidad para tocar el piano y jugar futbol, se encuentran en la parte no conciente del cerebro. Por eso no tienes el conocimiento presente, pero cuando te pongas a hacer cualquier problema completamente desconocido, lo resolverás con una rapidez sorprendente.
Umm, si, trataré de hacer eso, pues yo como Elika, ya no recuerdo el álgebra de la secundaria. Soy malísima hasta para hacer las cuentas, soy una completa dependiente de la calculadora.
Pues de plano todas mis proteinas cerebrales estan un poco confundidas. Recuerdo el numero de placa de la carcacha que teniamos cuando era nina y el telefono de la primera casa que conoci de mi abuela, pero no recuerdo de que color era la carcacha o por donde ra la csa del abuela.
Me acuerdo de todo lo que hay que olvidar y lo que quiero retener se nubla con la facilidad de una camara grabando las cataratas del Nigara !
Paula, sólo puedo decir:
jajajajaja
Un beso
Muy bueno Paulita. Lo siento Alons pero creo que Pau te robó este cachito de tu blog. Jejeje.
Gracias por la información pero creo que me apegaré a la vieja creencia tradicional de origen desconocido que reza : el tiempo todo lo cura; o aquella que profesa : no hay mal que dure 100 años; o aquella tan famosa que dice : ...y vivieron felices para siempre!!!
Besos a todos
Hola,
Pues estuve pensando en lo que dijo Paula, que además es muy bonito. Sospecho que nos remontamos a las épocas del auto increible y blanco y negro, cuando Paula tenía entre 5 y 7 años. A mi me parece que considerando que Paula en esa época ya manejaba con soltura los colores (suponemos) no le interesaban tanto como los números y letras de la placa de su coche. Después, el teléfono de su abuela era importante porque podía seguir practicando los números, y sobre todo, era difícil pero posible llamar a su abuela por teléfono, cosas de gente grande, pero no tenía ningún caso que se aprendiera el camino, ni la colonia ni nada, porque manejar un coche si estaba completamente fuera de su alcance.
Y fue el hipocampo de Paula de seis años, donde se decidió recordar o desechar esos recuerdos. Aunque ahora los busque por arriba y por abajo en sus cortezas, no están ahí porque su hipocampo los desechó hace años.
Lo bueno de ti, Paula, es que no inventas los recuerdos cuando no te acuerdas, al punto de decir que tu abuela vivía en Santa María de la Ribera y tu coche era un Pacer rosa, porque mi padre si sería capaz de decirlo aunque no tenga ni idea.
Saludos, los quiero mucho.
Alonso
Publicar un comentario
<< Home